miércoles, 25 de julio de 2007

La comida rápida es necesaria

Confieso que soy un forofo de la comida rápida. Lo cierto es que durante una época, allá en la facultad, comía mucho en restaurantes de este tipo, con la consecuente repercusión que esto tenía en mi figura. Un arranque de cordura que curiosamente todavía me dura hizo que me replanteara mis hábitos y los adaptase más a la forma de vida de un ser humano que quiere vivir más de cincuenta años en este mundo.El resultado es que empecé a hacer más deporte, y adopté nuevos ingredientes en mi dieta cuya característica más relevante es que carecían de patas.

A pesar de ello, debo confesar que como cualquier adicto a otras drogas duras como la heroína, lo mío con la comida rápida es una enfermedad crónica que nunca se me curará del todo. No puedo evitar que de vez en cuando todavía me meta en el cuerpo un ejemplar de hamburguesa XXXXL para rememorar los viejos tiempos.

Hoy he visto algo en internet que ha vuelto a despertar a la bestia. :-(

Mientras que en España empezamos a acostumbrarnos a las restricciones gubernamentales en materias de salud como medio de control del gasto de la seguridad social, en otros países parece que la cosa no va con ellos y se apuntan directamente al carro que va en dirección contraria. En Japón, hace tiempo, McDonalds vió como sus ventas se incrementaban al introducir una nueva y monstruosa modalidad de colesterol en forma de hamburguesa a la que llamaron "La megaMac". Sólo leer el nombre yo ya me pongo a eructar. Atención al anuncio:



La bestia pide salir.

Bueno pues ahí no queda la cosa. Pizza Hut se lanza un órdago a la grande y contraataca con un auténtico festival de colesterol, triglicéridos y otros elementos disparadores de la grasa corporal.



Japón ya no debe preocuparse del problema del envejecimiento de su población. Directamente, nadie llegará a viejo.

:-)

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